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Gonzalo Sichar Moreno después de cuatro años como coordinador de Formación e Investigación de una fundación y de anteriormente haber trabajado en América Latina trabajando en cooperación y derechos humanos, decidió dejar el Tercer Sector para entrar en el privado y además como empresario, creando una editorial.
Editorial Sepha acaba de cumplir cinco años y ha publicado cerca de cien títulos, ¿no resulta difícil abrirse espacio en un sector en que los grandes grupos ocupan gran parte del mercado?
Realmente es difícil. Para una pequeña editorial es fundamental contar con el apoyo de unas distribuidoras que visiten a los libreros y no que aparquen los libros en los almacenes. Esto Sepha lo ha solventado desde el principio pero hay otro escollo más difícil de superar: la visibilidad de los libros en las librerías. Nosotros apenas hemos tenido libros en los escaparates, pero incluso nos resulta difícil que estén dentro de la librería de forma visible y no sólo de canto. La mayor parte de los libros se compran porque se ven en la librería, no porque el comprador lo lleve previamente pensado. Y si no se nos ve, perdemos mucha oportunidad de venta.
Bueno, algunos lo compran porque lo han visto en la prensa… Ésa es otra clave. Y lo hemos intentado. Pero tener un gabinete de comunicación nos cuesta mucho. Lo hemos mantenido en dos etapas diferentes durante varios meses, pero el resultado ha sido pobre. Muchas reseñas en medios escritos de poco alcance, y mejores resultados en radio, pero en antena tiene una buena repercusión para rematar una reseña escrita. Me explico, si un libro es conocido porque ha sido reseñado en periódicos y después se escucha una entrevista al autor, puede suscitar mucho interés, pero si el libro no se conoce, cuando la entrevista ha terminado el oyente no se acuerda ni del título del libro ni del nombre del autor.
¿Por qué dejó el mundo de la cooperación para abrir una editorial?
Porque llegó un momento en el que vi que podía hacer más por la justicia desde la independencia de una editorial propia que estando en una ONG a la que no le agradaba criticar al gobierno, estuviera quien estuviera. Yo soy al contrario, me gusta criticar al gobierno, esté quien esté. Quería publicar libros críticos y donde trabajaba eran libros muy "técnicos", para mí muy lights cuando de justicia social se habla. ¿Sepha ha cambiado su línea editorial?
No, hemos respetado su línea original.
Pero al principio la mayoría de los libros trataba sobre América Latina y el enfoque era de izquierdas.
La línea original de Sepha propuesta no era alinearse con ninguna ideología sino publicar libros controvertidos. Lógicamente los primeros títulos estaban marcados por mis contactos previos. He trabajado mucho en América Latina en temas de desarrollo y derechos humanos, por eso inicialmente había libros de estos temas. Pero América Latina vende poco en España y menos si el libro se ciñe a un solo país en el que no hay mucho interés, como ocurría con los libros de El Salvador o Guatemala. Por eso hemos orientado los libros hacia temas que afectan más directamente a España pero con esa línea original de libros controvertidos.
¿No resulta chocante que publiquéis desde autores trotskistas o cercanos a guerrillas marxistas hasta otros fascistas?
Desgraciadamente sí es extraño. Y digo desgraciadamente porque no tenía que ser raro que una editorial publique libros interesantes aunque sus autores piensen diametralmente opuestos a su director.
Estoy convencido de que si una editorial grande publicase a autores como los de Sepha nadie pondría el grito en el cielo. El problema es que casi todos los pequeños editores tienden erróneamente a publicar libros de su cuerda y cuando uno se sale del redil es señalado.
Asociaciones y colectivos de izquierda han pensado que Sepha era una editorial “suya”, y se han sentido traicionados cuando he publicado determinados libros. Pero nunca fue mi pretensión hacer una editorial del «mundillo», me da igual a qué mundillo se refiera.
Es lógico que si publico un libro sobre el llamado trotskismo después se me acerque otro autor trotskista para presentarme un manuscrito, y por eso a veces salen libros sucesivos de enfoque similar, pero eso no quiere decir que vaya a publicar siempre de una misma línea.
¿Qué ha supuesto para Sepha publicar a Ynestrillas?
Sonrisas y lágrimas. Ha sido el libro más vendido de la editorial durante dos años consecutivos y todavía ningún titulo lo hemos vendido tanto como su autobiografía.
Sin embargo nos ha producido mucho desgaste. Tres distribuidores han dejado de trabajar con nosotros, algún otro me decía que sólo lo serviría si se lo pedían pero que no lo promocionaría… Hasta he tenido que ir como testigo a un juicio por despido improcedente de un comercial de una de esas distribuidoras que fue despedido por cursar la comercialización de ese libro (juicio que afortunadamente ganó el trabajador).
Pero lo que es peor, varias librerías se niegan, todavía tres años más tarde, a recibir nuestros libros, vetando a la editorial por “fascista” a pesar de tener muchos más libros de izquierda e incluso de extrema izquierda. Pero como editor, y ciudadano, estoy totalmente en contra de la censura y no voy a rendirme antes estas adversidades. La línea editorial de Sepha la marco yo como director y no permitiré que ninguna inquisición, laica o religiosa, me imponga qué puedo y qué no puedo publicar.
Pero es que publicar libros contra la convivencia democrática es apología de la violencia…
Para mi negar la palabra a alguien que está contra la democracia, al menos contra el tipo de democracia que definimos la mayoría, le da alas para justificar su postura contra este sistema político. Son esos censuradores los que hacen que se crezcan los fascistas y no quienes les permitimos el uso de la palabra.
Para mostrarles la independencia con la que he actuado, en una ocasión propusimos el autor de Morir en Paracuellos y yo que este libro lo presentara Santiago Carrillo. En esa ocasión se me echaron encima algunos fascistas con invitaciones en páginas webs para ir a boicotear el acto. A mí me parecía que era un buen momento para que Carrillo explicase delante de un hijo de un asesinado en aquellos «paseos» qué ocurrió en Paracuellos aquel noviembre del 36. Para parte de los nietos e hijos de aquellas víctimas fue una mofa que no se podía consentir. Yo sentí herir susceptibilidades. Evidentemente me equivoqué, porque además Santiago Carrillo no acudió, y sospecho que sabiendo desde el principio que no acudiría. Pero a lo que voy, ni en ese caso, ésos que han boicoteado a Sepha por «facha» o «fascista» me han dado algo de aliento cuando los verdaderos fascistas me pusieron en aprietos por invitar al ex-líder comunista. En Sepha hemos tenido dos presentaciones con protección policial. La de Ynestrillas en Madrid –con desalojo de unos minutos de la sala por amenaza de bomba e inmensidad de faxes amenazantes contra el hotel donde lo celebramos– y la de Morir en Paracuellos, también en Madrid –donde acudieron algunos jóvenes (quizá fascistas) para “recibir” a Carrillo–, pero en ningún caso estos episodios pueden cambiar ni la línea editorial ni la política de promociones de nuestros libros.
¿Publicaría también a un etarra?
Esa pregunta me la han hecho mucho cuando publiqué a Ynestrillas, comparación que no comparto porque también estoy contra los dobles raseros. Un profesor –muy de izquierdas, por cierto, y que pronto le publicaremos en Sepha– me enseñó que la historia se juzga por lo que pasó y no por lo que pudo haber pasado. E Ynestrillas, por mal que pese a quien sea, fue absuelto del asesinato del parlamentario Josu Muguruza, pero se le trata como asesino, mientras que a etarras confesos se les trata como presuntos miembros de ETA. Se suele olvidar, en cambio, que Ynestrillas es víctima del terrorismo, por muy fascista que sea (y además ya lo era y había tenido problemas con la justicia antes del asesinato de su padre).
Una vez hecha esta aclaración, puedo decir que en las circunstancias en que publiqué su autobiografía también se la habría publicado a un etarra, pero es difícil que se den esas circunstancias. A Ynestrillas se la publiqué porque durante nueve años ninguna editorial se había atrevido (a pesar de los buenos dictámenes en cuanto a proyección comercial había recibido de varias editoriales, una de ellas de las más fuertes de España). Para mí, con dos años de editorial entonces, era un reto publicar un libro «maldito», y lo hacía porque además había cumplido una condena –no por el caso Muguruza sino por el de Majadahonda– y decía que quería emprender “una batalla de las ideas” abandonando la lucha armada (pasar de la dialéctica de los puños y las pistolas a las de la palabra es un hecho que en principio lo considero positivo).
No he conocido ningún caso de etarra que se arrepienta una vez concluida su condena o estando en libertad, y desde luego no sólo no conozco sino que no creo ni que exista algún caso de etarra que tenga dificultades en encontrar editorial.
Me duele decir que autores más cercanos ideológicamente a mí me hayan pedido explicaciones por publicar ese libro, y que el fascista de Ynestrillas cuando le dije que en el mismo mes que publicase su libro publicaría otro sobre los «ajusticiamientos» de Franco una vez acabada la guerra, me contestase “publica lo que quieras, la editorial es tuya”.
De todos modos ése es un libro entre cien, no tiene tanto peso en la editorial como sus enemigos políticos le han dado. Ellos le han hecho más favor que yo.
Pero sí que es evidente que estáis publicando últimamente muchos libros antinacionalistas
Por la filosofía original de Sepha, al antinacionalismo se le calla. Por desgracia escribir sobre estos temas es políticamente incorrecto. Además por el fenómeno que al principio me pasaba con los latinoamericanistas o con los trotskistas, al publicar el primer libro antinacionalista me vinieron otros autores de corrientes similares o con experiencias parecidas como víctimas del nacionalismo. De todos modos si la Fundación Sabino Arana nos permitiese publicar libros de su inspirador lo haríamos, posiblemente dentro de la nueva colección Flores del Mal, dedicada a los totalitarismos.
¿Van a crear una colección dedicada al totalitarismo?
Más bien a los totalitarismos, que son más de uno. Queremos ir a las fuentes originales. Habrá algún cerrado de miras que califique a la colección (y por ende a la editorial) de filonazi. En cambio, la idea de hacer esta colección, fue por la metodología que muchos atribuyen a Hegel de tesis, antítesis y síntesis.
Como activista de derechos humanos me ayudó mucho leer libros de violadores de derechos humanos. Saber leerles entre líneas puede aportar más información que un buen informe de una organización de derechos humanos.
Con todos estos libros tan polémicos, ¿no tiene miedo que le califiquen de antidemócrata?
Ya lo han sugerido algunos desde el anonimato que da Internet. Pero mis ideas sólo pueden ser juzgadas por los libros que firmo como autor, y mi compromiso con las libertades están fuera de toda duda.
Me ha molestado mucho que ciertos izquierdistas que han llegado a apoyar movimientos políticos de dudosa convicción democrática, cuestionen mi compromiso con la democracia cuando lo he hecho y en lugares donde la extrema derecha no se andaba con miramientos ni siquiera con los extranjeros. Pero el colmo es cuando lo han hecho librerías que vetan a Sepha mientras sí venden libros de editoriales del entorno etarra.
Por último, ¿hacia dónde camina Sepha? ¿cuáles son los planes del futuro más próximo?
Seguir en esta línea de libros controvertidos. Sobre todo vamos a potenciar las colecciones Libros Abiertos y Brújula, ya existentes, y las nuevas Flores del Mal y Academia, además de publicar algunos manuales universitarios.
De Flores del mal ya ha hablado antes pero, ¿en qué consistirá Academia?
Será una colección de ensayo dirigida a un público universitario. Empezaremos con pocos títulos al año porque seremos muy selectivos con autores de reconocido prestigio nacional e internacional.
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